
Es curioso la cantidad de libros que hablan o nos detallan el camino hacia la felicidad, nos indican a través de cuentos, mantras, respiraciones.. mil formas distintas para poder sentirnos bien. Reconozco que curiosear el tema está interesante aunque no todo resulta ser oro.
Al seguir su lectura un sentimiento de reconocimiento deslumbra dentro de nosotros, es cierto.. ¿cómo no nos habíamos percatado de ello? No solemos encontrar nada nuevo a lo que nuestra razón nos regala en ocasiones.
No creo que libros de este tipo realmente nos ayuden a sentirnos mejor ya que si pensamos en ello detenidamente cuando nos zambullimos en su lectura nuestra mente está relajada y nuestro cuerpo no está a punto de explotar. Aunque no irradiemos felicidad somos un lago apacible en el que la lectura es un dulce paseo en barca. Pero cuando aparece la tormenta no hay tiempo de leer, nuestra mente se nubla y por muchas fórmulas mágicas que hayamos leído y que nuestra mente reconocía como si en sueños nos hablara de ellas.. no hay marcha atrás.
En los momentos de fin sólo nuestro corazón que lo conoce todo y no necesita de libros ni recordatorios nos impulsa del pozo, calmando las olas con mucho esfuerzo.
Demasiada mente nos entorpece a nuestro corazón, hay que estar más atento a sus llamadas.